El futuro de los salarios en el corto y mediano plazo es realmente incierto, en
cuanto a su poder adquisitivo y su factibilidad de recomposición. Este marco de incertidumbre incide sobre los ajustes
salariales que deberán ser llevados adelante antes de fin del año en curso,
pero, y fundamentalmente, sobre los nuevos asalariados a contratar en 2019.
Sobre esto último, vale aclarar que se destruye trabajo
en la industria manufacturera que en algún punto absorben los sectores comercio y servicios,
pero esto implica que se creen puestos de trabajo de menor calidad, en la mayor
de las veces precarizado y salarios más bajos. Confirmando lo antedicho, un
dato a tener presente es que la creación neta de puestos de trabajo desde que
asumió Cambiemos fue de 10.000 puestos de empleo. Al respecto, tal número resulta
exiguo para mantener el nivel de empleo actual dado el crecimiento vegetativo
de la población y mucho más insuficiente para reducir la desocupación.
Lo descripto tiene su origen a partir de la última
escalada del dólar, que lo llevó de $28, momento en que se sellaron la mayor
cantidad de acuerdos paritarios, a cerca de los $40 actuales, lo que da un
indicio de que los precios y las tarifas puedan cerrar el año con más de un 40%
de incremento. Incluso para los expertos en las finanzas empresariales la
corrida cambiaria fue muy superior a lo previsto, ya que, si bien nunca
creyeron en las proyecciones del gobierno que ubicaban los niveles de inflación
para este año en torno al 15%, tampoco esperaban un porcentaje mucho mayor al
30%.
En este sentido, concretamente se verá afectado el
poder adquisitivo, y si bien las empresas están revisando los porcentajes
adicionales a otorgar, según como se vienen dando las negociaciones, la adición
prevista al ajuste salarial otorgado, para la mayor parte de los asalariados,
no llegaría a completar el 30%, ubicándose el incremento total entre el 26% y
el 28%. Muy por debajo de la inflación prevista que supera el 40% anual.
La excepción a esta regla la generó el sindicato de
aeronavegantes que logró un incremento del 42%, en esa línea solo los
sindicatos fuertes podrán obtener alguna recomposición salarial que lo deje cerca
de los más de 40% de inflación prevista.
Estos indicadores van de la mano de un marcado
empeoramiento distributivo. En tanto en el primer trimestre de 2018, la brecha
existente entre el ingreso medio del 10% que percibe los ingresos más altos y
el 10% de menores ingresos se ubicó en 20,3 ($33.500 vs. $1.652). Es decir, el
10% más rico de la población percibe un ingreso 20 veces mayor que el 10% más
pobre.
Por último, las previsiones para el año que viene no
son muy optimistas. Teniendo en cuenta la recesión prevista para este año, el
próximo será de recomposición parcial de la actividad económica en el mejor de
los casos y, en tal sentido, los salarios muy difícilmente recuperen algo de su
poder adquisitivo deteriorado desde 2016.

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